Cuenta la Historia que un 25 de diciembre de 1541 un terrible huracán arrasó la Nueva Cádiz en Cubagua, y con ella, la parroquia que cobijaba la imagen de la Purísima, venida desde España. Recuperada la imagen, los que la habían encargado y hecho venir de España, buscaban su seguridad. La llevaron a una propiedad que tenían en el Valle de la isla de Margarita y allí le construyeron una ermita. Corría el año 1542. El lugar dio el nombre a la imagen, que desde ese momento empezó a llamarse Virgen del Valle. Se cuenta que un pescador, en las inmediaciones de la isla de Coche, fue herido en una pierna por la púa de una raya, en el acto de bajar al fondo del mar con su naza (cesta de mimbre para pescar ostras). A consecuencia de esto, se le formó una úlcera, que se infectó con gangrena. El médico, que lo vio en aquel estado, opinó que sólo la amputación de la pierna podría salvarlo. El enfermo, volviendo sus ojos a la Santísima Virgen del Valle, le hizo el voto de que, si lo salvaba de la operación quirúrgica y le devolvía la salud, le dedicaría la primera perla que, exprofesó, iría a buscar después de haber sanado. Curado en breve tiempo, se lanzó de nuevo al mar, para cumplir con la promesa hecha a la Virgen. Sacó del fondo de las aguas una concha, la abrió, y entre los reflejos del cambiante nácar, apareció una perla de rara forma. En uno de los lados se ve una señal a manera de cicatriz, precisamente en el lugar que le correspondía a la herida del pescador. En 1911, Antonio María Duran, VII Obispo de Guayana, por concesión del Papa Pío X, coronó canónicamente la Imagen de Nuestra Señora del Valle. Patrona de los marineros y del Oriente Venezolano. Es una de las advocaciones principales en Venezuela. Es venerada de un modo muy particular por los Margariteños y su fiesta se conmemora el ocho de septiembre, fiesta de la natividad de la Virgen María. Nuestra Señora del Valle es una dulce imagen de la Purísima, como solían representarla antiguamente en España hasta comienzos del siglo XVI. La imagen llega al Nuevo Mundo el año 1530, tiempo en que se da inicio a la evangelización en Venezuela. Así aparece la Virgen del Valle como la pionera de las devociones marianas en nuestra tierra.
ORACIÓN A LA VIRGEN DEL VALLE
Dulce Madre del Valle, la de entornados ojos: con cuanto amor mi alma en la tuya se extasía para llenar tus manos de luz y de ambrosía. Tuya es mi mente. Madre; tuyo lo más sagrado que mi pecho encierra; lo ofrecí desde niño cuando a tus pies postrado, tímido, emocionado, en mis manos llevaba las flores del cariño. Yo me acuerdo de Ti, sí, en mi dulce inocencia cuando en tus dulces ojos se encontraban los míos, y mirándote fijo brillaba en mi conciencia el faro de tu amor haciendo claros mis días. Y yo rezaba, sin murmurar plegarias, como rezan los niños cuando son inocentes, pidiendo en mis sollozos fueras intermediaria, ante el excelso trono del Dios, bueno y clemente. Y pasaron los años, después de largos sueños. mis pasos te siguieron entre espinas y cardos, cuando esfuerzos ingratos tronchaban mis ensueños, Tú me dabas aliento con tus manos de nardos. Cuajó un día mi ilusión en un cáliz de oro, se llenaron mis manos de fragancia de lirios, ensancharon mi pecho los himnos que te imploro, son los himnos supremos de mi amor y delirio.
QUE DIOS Y LA VIRGEN TE BENDIGAN
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Oración de los esposos a
nuestra Señora del Valle Madre del Valle: Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa del Espíritu Santo: míranos. El amor del Padre nos ha creado el uno para el otro; el amor de Cristo ha convertido nuestro amor en signo sacramental que hace crecer la iglesia; el Espíritu Santo hace nuestro amor fecundo y renovador. Tú eres nuestro modelo, sé siempre nuestra guía y nuestra madre. Que nuestro amor sea fiel desde la fidelidad renovada cada día, en el tedio de lo cotidiano, en la borrasca de la tentación, en la alegría de las cosas nuevas. María de Nazareth... guíanos. Que nuestro amor sea fecundo más allá de la pobreza más allá de la tentación del facilismo y del confort, más allá de la muerte. María, esposa de José, fuerte al pie de la Cruz..., enséñanos. Que nuestro amor sea creador en la concepción y educación de los hijos, en el ejemplo de vida cristiana, en la oración que renueve nuestra familia, en los pobres que nos necesitan, en los amigos que nos acompañan, en la Iglesia que nos da a Jesús. María, la de las manos suplicantes, María, la que en el Cielo reza por nosotros, María, Madre del Valle,
ampáranos. Amén.
Oración de un joven
a la Virgen del Valle Madre del Valle, Madre de Jesús, el "amigo fiel que nunca falla", escúchame. Soy joven, vivo una etapa decisiva de mi vida. Acompáñame. No me dejes solo. En las incertidumbres de un futuro cargado de posibilidades, pero lleno de dudas e inquietudes, muéstrame a Jesús, Camino del hombre. En la búsqueda de un ideal que dé sentido a mi vida, que quiere ser la de un joven cristiano, leal honesto y generoso, muéstrame a Jesús, Verdad Luz y guía.
En el ansia incontenible de crecer en el amor y en la amistad, en el servicio y en la entrega,
muéstrame a Jesús, la Vida.
Muéstrame a Jesús, al que plantó la Cruz en esta América Latina, la tierra joven, como yo, de la que tanto espera la Iglesia.
Muéstrame a Jesús. Hazme como Jesús. A Ti me consagrado. Soy tuyo. Para siempre. Amén. Consagración de
los niños recién bautizados Virgen y Señora del Valle, Madre de Jesús y Madre nuestra. Hoy, como miembros de la Iglesia de tu Hijo, traemos a estos niños, para que reciban Nueva Vida con las aguas del Bautismo y entren al Pueblo de Dios, que es nuestra Iglesia. Aunque pequeños, estaban en el pecado, en soledad y muerte. Desde hoy, sepultados con Cristo, con Él han resucitado a la Nueva Vida del Agua y del Espíritu Santo. Desde hoy llamarán Padre a Nuestro Dios; y el Dios hecho hombre que vino a salvarnos, el Buen Jesús, será su Hermano, y ellos serán templos vivientes del Espíritu Santo,
y podrán llamarte Madre y quedar a ti consagrados. Desde hoy son miembros de la familia cristiana extendida por el mundo. Con la vida habían comenzado su peregrinar por sendas ásperas, colmadas de dificultades y peligros. La nueva vida que hoy inician, será un desafío para dar tertimonio de su fe y de su bautismo. Madre del Valle, hoy los consagramos a ti. Ayúdalos a mantener la gracia y la amistad con Dios en esta vida nueva que hoy reciben, y que iluminen con su luz el camino de todos los hombres. Te pedimos, Madre, por su salud, la de sus palabras, padrinos y familiares para que fuertes y unidos, se apoyen en el camino diario. Virgen del Valle, recibe a estos niños, que son los nuevos hijos de Dios, y ayúdalos a crecer sin traicionar nunca
su santo bautismo. Amén.
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